El pasado miércoles compartimos una tarde muy especial en la biblioteca, clausurando así la programación especial de actividades que habíamos diseñado con motivo de la navidad y complementando las que el ayuntamiento ha preparado en colaboración con las asociaciones de Coto.
Esta clausura, finalmente, fue el miércoles aunque en principio estaba anunciada para el jueves 22. Acordamos adelantarla un día para que no coincidiera con la fiesta navideña infantil que se celebró ayer por la tarde en el patio del C.E.I.P. 'San Isidro Labrador'.
Preparamos la biblioteca especialmente para la ocasión, con decoración navideña y el 'estrado' para la actividad estrella de la tarde: la "Lectura teatralizada del Cuento de Navidad en Coto de Bornos".
Neiva, Lucía, Carlos, Sergio y Andrea fueron los/as encargados/as de ambientar esta narración que se desarrolla en nuestra localidad, Coto de Bornos. Y, concretamente, también, en nuestra biblioteca.
La redacción del texto final corrió a cuenta del bibliotecario pero para conseguirla, fueron imprescindibles las aportaciones de sus participantes. Las semanas previas estuvimos desarrollando en la biblioteca varias actividades y dinámicas de grupo en las que pretendíamos recoger ideas sobre los personajes, la trama, los escenarios, etc. de la historia partiendo de la selección bibliográfica con temática de navidad especialmente preparada para la ocasión.
El resultado final lo pudimos disfrutar de boca de sus creadores/as, cada uno/a de ellos/as interpretando a un personaje distinto: la narradora, Catalina, Zepo Rete...
Puedes ver el video completo en nuestro canal de YouTube
Biblioteca Municipal Coto de Bornos 'San Isidro Labrador' :
Después, realizamos la entrega de diplomas a todos/as los/as participantes y los premios a los/as ganadores/as del Concurso de marca-páginas y postales navideñas.
Estos fueron los trabajos premiados en sus dos categorías, infantil y juvenil:
Y estos todos los que participaron:
A continuación, para terminar, os dejamos el texto íntegro del "Cuento de Navidad en Coto de Bornos":
NARRADOR: Muchos meses de diciembre atrás, en el Cole San
Isidro, los profes encargaron a sus alumnos y alumnas escribir un cuento de
navidad. A Catalina no le apetecía nada. Sus padres estaban muy tristes porque
habían perdido el trabajo y no iban a poder cenar más que un plato de arroz en
Nochebuena; ella llevaba dos días sin hablarse con su hermano y en los
informativos solo se hablaba de guerras y malas noticias.
CATALINA: ¡A la porra con la navidad! ¡Escribiré un cuento de
terror!
NARRADOR: Catalina estaba tan inspirada que empezó a escribir
por la tarde y continuó hasta bien entrada la noche cuando, de repente… ¡zas!
¡La luz se apagó!
CATALINA: ¿Y ahora, qué ha pasado? ¡Mamá! ¿Por qué has
apagado la luz? ¡Quiero seguir escribiendo!
NARRADOR: La mamá de Catalina, muy triste, le explicó a su
hija que la luz no se había apagado, que la habían cortado. Catalina no lo
entendió muy bien pero sólo sabía que a oscuras difícilmente iba a poder
terminar su cuento de miedo.
CATALINA: ¡Qué rabia! ¡Todo me sale mal!
NARRADOR: Y de la rabia pasó al llanto. Lloró y lloró hasta
que salida de la nada, venida de ningún lugar, apareció en su habitación una
pequeña luz flotando en el aire y haciendo divertidos círculos. La niña secó
sus lágrimas, emocionada.
CATALINA: ¿Será un ángel? ¿un duende? ¿un hada? O mejor…
¿será una estrella mágica?
NARRADOR: Pero la pequeña luz no era nada de eso. Era una
simple y vulgar luciérnaga.
CATALINA: ¡¡Arrgg!! ¡¡Maldito bicho!! ¡¡Fuera de aquí!!
NARRADOR: Pero la luciérnaga no parecía dispuesta a
marcharse. Tan insistente fue que finalmente consiguió que Catalina la siguiera
hasta donde le indicó. El sitio era conocido para Catalina, pues más de una
tarde había estado allí mirando libros, jugando en el ordenador o haciendo
alguna manualidad. ¡Era la biblioteca de Coto de Bornos! Pero… ¿para qué
querría la luciérnaga llevar a Catalina a la biblioteca? Más extrañada quedó
Catalina cuando vio que, a esas horas de la noche, la puerta de la biblioteca
estaba abierta; así que no lo dudó y se decidió a entrar…
CATALINA: ¿Hola? ¿Hay alguien?
NARRADOR: Preguntó Catalina con sigilo, mientras se adentraba
lentamente en el interior de la bilioteca.
ZEPO RETE: ¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí?
NARRADOR: Zepo Rete era un niño, como Catalina; pero llevaba
una alta cresta en la cabeza y todo el cuerpo lleno de tatuajes. Estaba sentado
en el suelo de la biblioteca alrededor de un montón de libros.
CATALINA: Hola, me llamo Catalina. Esa luciérnaga que
revolotea por el aire me ha traído hasta aquí. ¿Estás leyendo?
NARRADOR: En ese momento Catalina se dio cuenta de que todos
los libros que estaban junto a Zepo Rete tenían todas sus páginas en blanco. En
ellos no había ni una sola palabra.
ZEPO RETE: Más o menos, los estoy vaciando con un
aspira-palabras que he inventado yo mismo.
CATALINA: ¿Aspirando? ¿Los libros? ¿Y eso para qué?
ZEPO RETE: Porque me he enterado de que los libros hacen a
las personas mucho más listas. Así que aspiro sus palabras, luego me hago un
zumo con ellas, en un exprimidor especial que también he fabricado yo, y me las
bebo…
CATALINA: ¿Y? ¿Eres ahora más listo?
ZEPO RETE: Pues… Creo que no…
NARRADOR: La luciérnaga, que había estado todo el rato
paseándose por entre las estanterías de libros de la biblioteca, se dirigió
como una flecha hacia unos de los brazos de Zepo Rete y lo iluminó para llamar
la atención de Catalina.
CATALINA: ¿Y esos tatuajes que tienes en el brazo, Zepo Rete?
ZEPO RETE: Empezaron a salirme desde que empecé a beber zumos
de palabras.
NARRADOR: Fue entonces cuando Catalina entendió lo que la
luciérnaga trataba de decirle.
CATALINA: Espera, Zepo Rete, creo que los tatuajes que tienes
en la piel son las palabras que aspiraste de los libros. Y en esas palabras
están sus historias… ¡Claro! ¡Como mi cuento de terror! ¡Solo me faltaba el
final para acabarlo!
ZEPO RETE: No entiendo… ¿Qué quieres decir? ¿Qué en mis
brazos hay historias?
CATALINA: ¡¡Eso es!! Y justo esa que te está alumbrando la
luciérnaga debe ser muy importante… ¿Me dejas leerla?
ZEPO RETE: Bueno… pero… ¿me va a doler?
CATALINA: No, Zepo Rete, claro que no. Para poder descubrir
las historias que cuentan los libros no hay que hacer zumos con sus palabras…
¡hay que leerlos!
ZEPO RETE: Venga, vale, pues léelo…
CUENTO:
De entre todas las estrellas que brillan en el cielo, siempre
ha existido una más brillante y bella que las demás. Todos los planetas y el
resto de estrellas la contemplaban con admiración y se preguntaban qué
importante misión debía cumplir una estrella tan grandiosa.
Lo mismo se preguntaba la propia estrella, consciente de su
incomparable belleza.
Las dudas se acabaron cuando un grupo de mensajeros reales
llegaron en busca de la gran estrella:
-Corre. Ha llegado el momento. Nos envían para encomendarte
la misión más importante de todas en navidad…
ZEPO RETE: ¡¡Yo lo sé!! ¡¡Yo lo sé!! ¡¡La misión más
importante de la navidad es pedir regalos a los Reyes Magos!!
CATALINA: Mmmm… Puede ser, pero… ¿seguimos leyendo para ver
qué ocurrió entonces?
ZEPO RETE: Sí, sí, claro.
CUENTO:
-¡Tú serás la encargada de iluminar el portal de Belén para
recibir el nacimiento del niño Jesús! –le comunicaron los mensajeros reales a
la gran estrella.
Ella, llena de orgullo, lució su mejor luz y se dispuso a
emprender el camino hasta el portal de Belén.
Brillaba tan tan fuerte que podía ser vista desde todos los
lugares de la Tierra, y hasta un grupo de tres sabios decidieron seguirla,
sabedores de que su espectacular luz debía iluminar algo muy muy importante.
Aunque el viaje fue largo, a la estrella se le pasó volando
–nunca mejor dicho- y cuando quiso darse cuenta había llegado hasta el lugar
indicado, pero llegó a pensar que se había equivocado ya que no se trataba de
ningún palacio, de ninguna lujosa mansión, ni siquiera de un castillo de oro,
sino de un humilde y diminuto establo, hecho de madera, paja y algunos
ladrillos de arcilla.
-¡Ah, no! ¡esto sí que no! ¡Yo no pienso desperdiciar mi
brillo y mi belleza alumbrando un lugar tan cochambroso como este! ¡Yo nací
para algo mucho más grande!
Y aunque la Virgen y San José trataron de calmarla, la furia
de la gran estrella creció tanto que llegó a juntar tanta soberbia y orgullo en
su interior que comenzó a arder y acabó consumiéndose en sí misma, hasta
desaparecer.
¡Menudo problema! Tan solo faltaban unos días para el
nacimiento de Jesús, y se habían quedado sin estrella. Cuando los mensajeros
reales se enteraron no sabían qué hacer y acudieron hasta el portal de Belén
para ver con sus propios ojos lo ocurrido. Estaban desolados.
La Virgen se les acercó y les dijo entonces:
-¿Por qué os preocupáis tanto? Sólo tenéis que alzar la vista
y mirar al cielo para ver todas las estrellas que hay. A nosotros nos basta con
la tenue lucecita de cualquiera de ellas.
Los mensajeros reales se quedaron pensativos. Quizá la Virgen
María tuviera razón, pero… Ellos seguían pensando que el nacimiento de Jesús
era un acontecimiento tan importante como para merecerse su propia iluminación.
Así pensando tuvieron una idea y se despidieron de la Virgen María y de San
José hasta el inminente nacimiento de su hijo.
El día de navidad, la Virgen María parió a un precioso bebé.
Cuando San José estaba cubriendo con una manta a su hijo, algo llamó su
atención. Y la de todos los pastores que habían acudido a ver al recién nacido.
Una inmensa luz procedente del cielo les iluminaba.
No era la gran estrella, ni siquiera alguna sola de las demás
estrellas; eran todas ellas juntas. Finalmente, los mensajeros reales les
habían pedido a todas las estrellas del firmamento que se unieran para, entre
todas, conseguir la más grande y luminosa de las luces, tan importante y fuerte
como el acontecimiento que debían iluminar.
Fue así como los tres sabios Reyes Magos consiguieron llegar
hasta Oriente, siguiendo la estela de la gran luz que formaban todas las
estrellas unidas.
ZEPO RETE: ¡Qué bonito! ¿Y así acaba la historia? ¿No hay
más?
CATALINA: Esta sí, pero tienes otras muchas tatuadas en tu
piel, Zepo Rete. Aunque yo creo que sería mejor si las devolvieras a sus
correspondientes libros y siguieran en la biblioteca para que las puedan leer y
disfrutar todos los niños y niñas de Coto cada vez que quieran.
ZEPO RETE: ¿Sabes? Creo que tienes razón, porque de todas
formas bebiéndolas en un zumo no me he hecho más listo. Será verdad que para
aprender cosas y conocer nuevas historias hay que leer.
CATALINA: ¡Genial! ¿Sabes qué voy a hacer yo, Zepo Rete? ¡Voy
a reescribir mi cuento desde el principio! Y ya no va a ser una historia de
terror, sino un cuento de navidad como nos propusieron los profes del cole.
ZEPO RETE: ¿Y sobre qué va a tratar tu nuevo cuento,
Catalina?
CATALINA: ¡Va a ser la historia de esta luciérnaga que me ha
traído hasta aquí! ¡Mi cuento va a contar cómo llegó a convertirse en estrella,
pero no en una estrella cualquiera, sino en una estrella fugaz… Capaz de
cumplir los deseos a todo el que vea brillar su estela en el cielo! ¿Y quién
sabe? A lo mejor algún día mi historia forma parte de alguno de los libros de
la biblioteca de Coto de Bornos y dentro de unos años la pueden leer muchos
niños y niñas. ¿Te imaginas, Zepo Rete?
ZEPO RETE: Creo que te estás flipando más de la cuenta,
Catalina.
CATALINA: Bueno, cosas más raras se han visto… ¿no?





















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