martes, 31 de enero de 2017

Día Escolar de la No Violencia y la Paz.

Desde 1993, año en que la UNESCO reconoció el 30 de enero como el 'Día Escolar de la No Violencia y la Paz', se celebra esta día en todos los centros escolares. También en el C.E.I.P. 'San Isidro Labrador'.
Para más información sobre esta efeméride, material didáctico, etc.:


Así pues, la intención desde la biblioteca fue la de complementar el amplio programa de actividades que con este motivo tuvieron lugar en el colegio.
El 30 de enero se conmemora el aniversario de la muerte de Mahatma Ghandi, líder del Movimiento de Independencia India y abanderado de la conocida como 'desobediencia civil no violenta'. Hombre polifacético -pacifista, político, filósofo y abogado hinduista-, predicó métodos de lucha social insólitos hasta entonces como las huelgas de hambre, rechazó la lucha armada en pos de la 'no violencia', como resistencia pacífica al dominio británico.
Fue, también, el inspirador de la 'marcha de la sal', una manifestación que recorrió todo el país en contra de los impuesto que se adjudicaron a este producto vital.


En 1931 reclamó la independencia de la India en la Conferencia de Londres. Tras una larga odisea y habiendo sido encarcelado en varias ocasiones, consiguió su propósito e inició una revolucionaria reforma social en la India, integrando las clases sociales más bajas y las zonas rurales más desfavorecidas. Buscaba el sano equilibrio entre el capital económico y el trabajo. Defensor del vegetarianismo, además, estaba en contra de cualquier forma de maltrato animal.
Su postura ante los conflictos religiosos que surgieron tras la independencia de la India desembocó en su asesinato a manos de un fanático integracionista hinduista el 30 de enero de 1948, cuando tenía 78 años de edad. 
Su figura, no obstante, está cargada de polémicas: de hecho, aunque para muchos lo mereciera, nunca recibió el Premio Nobel de la Paz.
En la biblioteca, por nuestra parte, hemos tomado como referencia a la figura femenina de Wangari Muta Maathai. Y para ello hemos usado el libro de Jeanette Winter Wangari y los árboles de paz: una historia verdadera, que narra de una forma muy clara y amena la historia de esta mujer keniana, activista y política, primera africana en recibir el Premio Nobel de la Paz en 2004. 


Quizá su mayor logro fuera la fundación del "Movimiento Cinturón Verde" (Green Belt Movement), por el que se le concedió el 'Premio al Sustento Bien Ganado', en 1986. En su faceta política, ejerció como ayudante del ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Nació en el seno de una humilde familia de granjeros, en las tierras altas centrales de Kenia. Con ocho años empezó a ir a la escuela primaria con sus hermanos. Continúa su formación académica en el internado de la Misión Católica Mathari: allí aprendió inglés y se unió a la 'Legión de María', cuya premisa era la de "servir a Dios sirviendo a los seres humanos".


Terminó sus estudios e ingresó en la única escuela católica preparatoria para mujeres en Kenia y llegó a ser una de los 300 kenianos seleccionados para ir a estudiar a Estados Unidos. Luego obtuvo una beca para estudiar biología en Kansas, especializándose en Química y Alemán.
En 1966 consiguió su Maestría en Ciencias Biológicas y fue propuesta como asistente investigadora en el departamento de Zoología en la Universidad de Nairobi.
De vuelta a Kenia se quedó sin trabajo por su condición de mujer, pero pronto consiguió un nuevo puesto en el departamento de Anatomía Veterinaria en la Universidad de Nairobi.
Se casó con otro keniano que también había estudiado en estados Unidos y creó su propio negocio: una tienda familiar. Tuvo tres hijos, Waweru, Wanjira y Muta. Continuó sus estudios, convirtiéndose en la primera mujer de África Oriental doctorada en anatomía veterinaria. También fue pionera como profesora adjunta en la universidad, desde donde promovió campañas a favor de la igualdad de las mujeres, fue miembro de la Sociedad de la Cruz Roja de Kenia y de la Sociedad Keniana de Mujeres Universitarias.
Todo ello le llevó a tener claro que la raíz de los problemas de Kenia estaba en su degradación medioambiental. Por eso, fundó la Envirocare Ltd, dedicada a la reforestación aunque fracasó por problemas de financiación.
Sin embargo, no desistió en su empeño y el 5 de junio de 1977, Día Mundial del Medio Ambiente, realizó una marcha hasta las afueras de Nairobi y plantó los siete primeros árboles en honor a líderes de la comunidad, el germen del posterior "Movimiento Cinturón Verde". 
Con él, Wangari alentó a todas las kenianas a crear invernaderos por todo el país usando las semillas de los bosques cercanos para reforestar la zona con sus árboles originarios. A cambio, les pagaría una pequeña remuneración por cada semillero que posteriormente fuera plantado en otro lugar.
En la tercera conferencia de las Naciones Unidas celebradas en Nairobi, Wangari impartió varias conferencias y seminarios explicando el "Movimiento del Cinturón Verde". El movimiento de extendió por toda África y se fundó la Red Pan-Africana del Cinturón Verde, realizándose así programas similares en otros países para combatir la desertificación, la deforestación, la crisis de agua y la hambruna rural.
Años más tarde, el gobierno keniano se volvería en contra de Wangari y de su iniciativa acusándola de loca e ignorante por oponerse al proyecto de construcción del complejo arquitectónico Kenya Times Trust en el Parque Uhuru, zona natural.
Pese a ello, las obras se iniciaron. El gobierno le dijo a Wangari que se estuviera callada, que se comportara como una mujer acorde a las tradiciones africanas y que se sometiese a la voluntad de los hombres. Algo que, por supuesto, ella no hizo.
Le costó la amenaza de muerte y su posterior detención, junto a otras activistas, acusadas de difundir rumores malintencionados, sublevación y traición. Por la presión internacional, fueron puestas en libertad condicional bajo fianza. 
Ya libre, Wangari lideró una huelga de hambre en un rincón del Parque Uhuru al que llamaron "Rincón de la Libertad", paradójico nombre para el final desalojo violento que tuvo a palos por parte de la policía.
Su labor fue, pues, reconocida internacionalmente pero no en su natal Kenia, donde se la consideraba una amenaza para el orden y la seguridad del país por incitar a las mujeres a sublevarse.
Ella continuó y, junto al "Movimiento Cinturón Verde", plantó 'árboles de paz'; pero el gobierno keniano continuaba oponiéndose a todas sus acciones.
En 2001 fue nuevamente arrestada. Cuatro años más tarde, fue elegida la primera presidenta de la Unión Económica Africana, el Consejo Social y Cultural la nombró embajadora de buena voluntad por su iniciativa para proteger el ecosistema forestal de la Cuenca del Congo y en 2006 fue una de las abanderadas en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno.
Ese mismo año, el entonces senador norteamericano Barack Obama viajó a Kenia (su padre había estudiado con el mismo programa que Wangari). Ambos tuvieron un encuentro y plantaron un árbol juntos en el Parque Uhuru de Nairobi. Obama pidió que la libertad de prensa fuera respetada porque "es como cuidar un jardín: continuamente ha de ser alimentada y cultivada. La ciudadanía tiene que valorarla porque es una de esas cosas que se pueden pasar si no estamos vigilantes".
Fue nombrada una de las primeras heroínas de PeaceByPeace en 2009. Sirvió en la AWEPA (Junta de Consejo Eminente de la Asociación de Parlamentarios Europeos con África), hasta que el 25 de septiembre de 2011 falleció debido al cáncer de ovario que venía sufriendo desde hacía tiempo.
Como reconocimiento post mortem, destacan:
-En abril de 2013, un Doodle de Google. Desde el 30 de Agosto de 1998, Google cambia su logo en su web de forma periódica para conmemorar algún acontecimiento o sugerir al usuario alguna búsqueda especial, a este gráfico basado en el logo de Google se le llama Doodle.
-Se le erigió una estatua en el Campus Atchinson, en Kansas.
-Se le dedicó un pequeño jardín en la Catedral de Aprendizaje de la Universidad de Pittsburgh, con dos arces rojos que simbolizan el "compromiso por el medio ambiente y la fundación del Movimiento Cinturón Verde" y un jardín de flores circular que representa su "visión global y dedicación a las mujeres y niños del mundo", con un arce en el centro con la inscripción "cómo una pequeña semilla puede cambiar el mundo".
Por la simbología del cinturón verde, por el activismo como mujer rural y como abanderada del pacifismo y el feminismo; elegimos a Wangari como icono del punto de interés cultural que montamos en la biblioteca aprovechando la efeméride del Día Escolar de la No Violencia y la Paz.



Y así fuimos a presentarlo al colegio, junto a la selección bibliográfica especialmente escogida para la temática Paz (tolerancia, respeto, educación en valores, solidaridad...). El libro estrella y que da nombre tanto al punto de interés como a la simbólica siembra de árboles en la biblioteca fue, como decimos, Wangari y los árboles de la paz: una historia verdadera. Pero también teníamos otros igualmente interesantes, como Pequeños grandes gestos por la tolerancia, Uno y siete, La espada y el cantar, Tambores de paz, De mayor quiero ser Premio Nobel de la Paz, La microguerra de todos los tiempos, El mapa de los buenos momentos...
Los/as niños/as quisieron saber qué era un Premio Nobel de la Paz y se interesaron por la figura de Wangari.

Llevamos todos los libros de la selección al colegio para
presentárselos a los/as niños/as y despertarles el interés
en su lectura. Repartimos, además, a cada uno/a un folleto
explicativo de las actividades que realizaríamos
con ellos en la biblioteca.


Parece que funcionó porque los días posteriores de la visita al colegio vinieron muchos/as niños/as a la biblioteca interesándose por los libros del punto de interés cultural. Y aunque alguno/a prefirió llevárselo prestado para leerlo tranquilamente en casa, la mayoría los leyeron en la propia biblioteca, en grupo, y como un ejercicio de lectura comprensiva, preguntando aquello que no entendían e incluso haciendo algunos resúmenes de los libros.
Elaboramos, además, entre todos/as, un mural recreando la portada del libro de Wangari y los árboles de la paz y con el lema del punto de interés: 'Sembrando árboles de paz'.







Porque la idea fue que cada niño/a elaborara su propio árbol con cartulina y lo 'plantara' simbólicamente en el mural, creando así nuestro propio cinturón verde de la lectura de paz; acompañado de los resúmenes de los libros leídos.







Y así nos quedó finalmente el mural:





Realizamos también este vídeo-montaje de recuerdo y conmemoración de estos días tan especiales que pasamos en la biblioteca conociendo historias con la paz como protagonista, conociendo a personajes históricos que dedicaron su vida a luchar por su consecución y trabajando cooperativamente para la construcción final del mural que ahora decora una de las paredes de la biblioteca:



Para ver el video con mayor resolución, puedes visitar el canal de YouTube de la biblioteca en este enlace: