domingo, 20 de noviembre de 2016

Historia de Coto de Bornos y de su Biblioteca "San Isidro Labrador".

Uno de los primeros planos de que se tiene constancia del
nuevo poblado de Coto de Bornos, con una tipología
urbanística de otros pueblos de colonización repartidos por toda
la geografía española y de los cuales algunos aún mantienen
el apelativo de "del Caudillo" (por ejemplo, Alberche del Caudillo en Toledo;
Valuengo en Badajoz, etc.).
Para ampliar información sobre todos ellos, puedes consultar este link:


Trabajos para la cometida del agua.

Romería de San Isidro a la Zúa (1974).



"...de arar con el arado romano tirado por mulas
a tractores con aire acondicionado...
de segar y coger el algodón a mano a hacerlo con máquinas...
y en la casa nuevos electrodomésticos
que antes no había (...)

...Memoria del agua de los campos y de sus vidas,
los silencios blancos de las casas,
de una época no lejana que hay que recordar,
de un esfuerzo de hombres y mujeres por vivir
los trazados nuevos de rincones impuestos
por el gobierno de la dictadura franquista
sobre la tierra regada, en la que los colonos
recogían simientes de esfuerzo,
creando identidades nuevas (...)

Estos nuevos pueblos son líneas nuevas trazadas
que se van incrustando en el paisaje andaluz,
una arquitectura única construida para los campos,
los regadíos para los hombres,
el agua para vivir y la tierra para morir (...)

La colonización de las tierras no solo iba a impulsar
una racionalización técnico-agraria de los cultivos y de las tierras de labor,
sino una más profunda transformación del territorio.
El marco de actuación de la zona regable
era objeto así de importantes obras que abarcaban
desde embalses hasta acequias,
desde caminos secundarios hasta enlaces con la red de carreteras.
El INC (Instituto Nacional de Colonización) era el organismo autónomo
encargado, más allá de la obra hidráulica,
de plantar, ejecutar y desarrollar dichos proyectos (...)

Los pueblos de colonización constituyen
una experiencia única de laboratorio urbano (...)

Si nos preguntamos qué estamos haciendo
por el legado arquitectónico de nuestros
poblados de colonización y qué estamos dejando de hacer,
las respuestas son desoladoras.
Desde el punto de vista de la arquitectura,
más que avanzar, retrocedemos,
nos empeñamos en no mirar y no aprender
de nuestro entorno inmediato.
Debemos ver las cualidades positivas de estos poblados
y retomarlos en el punto en el que los proyectaron y construyeron.
Pero para eso hace falta mirar, pensar".



Vistas aéreas del actual aspecto de Coto de Bornos, tres instantáneas de David Amarillo López.



Con esta última frase concluyen Domingo Rosado Garrido y Mª Isabel López Madueño su libro Cincuenta años de Coto de Bornos, un monográfico sobre la historia de este poblado perteneciente al término municipal de Bornos (provincia de Cádiz).

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El bornense Domingo Rosado Garrido, maestro y director del CEIP
'San Isidro Labrador' de Coto de Bornos; y la administrativa del centro,
Mª Isabel López Madueño, publicaron este libro por la conmemoración
del 50 aniversario del poblado.
De este libro, disponible en la biblioteca, hemos sacado toda la información de este 'post',
además de algunos textos literales y fotografías de sus imágenes documentales.

Por tal razón, la ocupación de la mayoría de parcelas vacantes de la Finca del Coto de Bornos fueron solicitadas por labradores bornichos/as, conformados en la Hermandad de Labradores. Pero otros/as muchos/as venían de fuera, con lo que se configuró una nueva sociedad de diversas procedencias y culturas.

" Estos primeros colonos eran vistos con recelo por los habitantes de los
pueblos vecinos, pero con su esfuerzo y dedicación consiguieron disipar la
idea inicial de 'colonos' como alguien forastero (...)
fueron capaces de superar, con tesón y mucho trabajo, la adaptación;
también demostraron su buen talante al convivir con gentes que llegaban
con diferentes costumbres y que se vieron obligados a crear otras nuevas (...)
El reto era difícil pero los ánimos y la ilusión (...) hicieron superar todo tipo
de trabas y crear una nueva y rica cultura (...) "

Aun ya teniendo parcela y casa, la vida no resultó tan idílica: trabajo de sol a sol sin días de descanso, sequías, inundaciones... Muchos tuvieron que volver a emigrar, esta vez a Barcelona, Alemania o Francia. A pesar de ello, la vida en el nuevo pueblo continúa. Se crea la Junta de Colonos, que más tarde pasaría a llamarse Comunidad de Regantes, ya que vigilaba el agua del riego y controlaba el ganado del Manchón en la orilla del Pantano de Bornos.

La mayoría de las veces, a pesar de tenerlo, la mayoría de los niños no iban al colegio porque se quedaban ayudando a sus padres en el campo y las niñas con las madres en casa echando una mano en las tareas domésticas, que no eran ni pocas ni fáciles dada la escasez de todo. Algunos años venía la Sección Femenina para dar cursillos a las más mayores y enseñar bailes típicos a las pequeñas, además de otras 'labores' consideradas 'femeninas'.

El día a día de los/as cotenses es duro. Los hombres se levantan a la salida del sol para preparar el ganado, ir a la parcela, arar, sembrar, escardar o recoger la cosecha, dependiendo de la época.
Las mujeres ordeñan las vacas, llevan la leche a la cooperativa, hacen las tareas de la casa, van a por agua al Pozo Camacho (porque la cometida de agua potable desde Bornos no llegó hasta que fuera alcalde Don Juan de Vargas) y lavan la ropa a mano (la mayoría tenía la que llevaba puesta y otra muda, reservada para los domingos o las fiestas) y para hacer las comidas se bastaban con las gallinas y los productos de su huerto. Además, cuidar a los hijos que si caían enfermos, había que llevarlos a Bornos la mayoría de las veces porque al Coto solo iba el médico, Don Juan Vargas, una vez a la semana.
Así, la mayoría de enfermedades se curaban con los remedios caseros de la abuela: purgante de aceite de ricino, infusiones de hierbas, cataplasmas, ungüentos y otros remedios.




Uno de los grandes eventos, próximo a la navidad, era la matanza del cerdo, que se había engordado con los desperdicios de las comidas y piensos. Es un día de fiesta, se juntan los familiares para hacer las morcillas, los chorizos, los chicharrones, las asaduras y las costillas en manteca. Al día siguiente, los salchichones que ya han cogido el aliño del día anterior, y salar el tocino y los huesos de cerdo. Hay que ingeniárselas para conservarlos sin frigorífico ni, mucho menos, congelador.
Se come lo que hay en casa, se compra lo imprescindible en la cantina y la cuenta se paga 'a dita' (a plazos, que diríamos hoy) o cuando se ha recogido la cosecha o se ha vendido el ganado.
A los vendedores ambulantes se les cambian sus productos, en trueque, por los huevos, legumbres, frutas, gallinas y demás que produce el pueblo.

La concesión dependía del Instituto Nacional de Colonización (INC) que valoraba, entre otros, los méritos agrícolas presentados por los aspirantes. Ofrecían dos modalidades de acceso a las fincas:
-Colonos en tutela: con cláusulas más restrictivas.
-Colonos en tutela: con más derechos sobre su propia producción.
Unos y otros empezarían en igualdad de condiciones, viviendo en precarios barrancones provisionales hasta la construcción definitiva del poblado.

Documento original del INC sobre los dos tipos de acceso a la propiedad de los colonos.



La Finca Coto de Bornos, perteneciente hasta entonces a un solo propietario, fue adquirida por el INC el 22 de agosto de 1946, según disposición del Decreto de Julio de 1944. 

Inicialmente, la finalidad era la del asentamiento de colonos en secano pero, con la construcción del Embalse, la mayor parte de los terrenos se pusieron en regadío. 




Primera lista de labaradores designados por la Dirección General
del INC para ocupar las parcelas de la finca Coto de Bornos.



En el verano de 1953 se publica en el BOE la Orden Ministerial que fija el Régimen Económico de la Finca por una tasación ('justiprecio') total de 2.448.579 de las antiguas pesetas.

Las primeras obras, subvencionadas al 100%, que se llevaron a cabo fueron:
- la rectificación y encauzamiento del arroyo Almarda
- el abastecimiento de agua potable, alcantarillado, energía eléctrica y pavimentación del nuevo pueblo
- los edificios sociales (entre los que aún no se incluía la biblioteca)
- plantaciones de adorno
- el camino de acceso al pueblo
- y la presa construida en el río Guadalete
Después, al 40%, se continuó con:
- la captación y elevación del agua del río Guadalete para el riego
- acequias, desagües y caminos rurales (quizá, entre ellos, los actuales que comunican el Coto con Bornos, conocidos como 'los carriles' y en los que hoy día se pueden seguir viendo a los/as bornenses haciendo 'la ruta del colesterol' o al bibliotecario yendo en bici a su puesto de trabajo
- sistematización de tierras y plantaciones
Y, por último, con una subvención del 20%, se construyeron las viviendas de artesanos y comerciantes.
Se concluyó así el denominado "Proyecto de liquidación y terminación de las actuaciones en la Finca de Coto de Bornos en Riego".

Estos datos son tomados del Archivo de la Dirección Provincial del IARA (Instituto Andaluz de Reforma Agraria), sito en Jerez de la Frontera (Cádiz).

Documento del IARA con los datos generales sobre la finca de riego Coto de Bornos.


Durante las décadas de 1950 y 1980, se van seleccionando los colonos y adjudicándoseles los lotes. El plan, aprobado por la presidencia del IRYDA (Instituto Nacional de Reforma Y Desarrollo Agrario), se denominaba "Proyecto de Parcelación y Valoración de Lotes".
Cada lota constaba de:
- la parcela y la vivienda
- los aperos de labranza
- una yunta de bueyes o mulas
- y una vaca lechera para el consumo familiar.


Los primeros colonos dedican sus tierras, fundamentalmente, al cultivo de algodón y remolacha; pero también a alfalfa, sorgo, maíz...
A cada familia de colonos se le asigna una superficie media de 6'6 hectáreas y, a pesar de su escasa capacidad económica, llegarán a alcanzar el salario medio interprofesional con los ingresos de sus cosechas.
Algo que para los malos años de hambre y miseria que pasaba por entonces España, se presentaba para muchas familias como la posibilidad de cumplir el sueño de tener un trozo de tierra "propio" con el que poder subsistir.
Antes de la vivienda, tuvieron la parcela y temporalmente los primeros colonos vivieron en barracones a las afueras. Se apañaban con apenas dos habitaciones, un salón-cocina con techo de chapa, sin luz eléctrica -se iluminaban con carburo o candiles- y cocinaban lo poco que había para comer con carbón y con el infiernillo, un pequeño aparato metálico con lámpara de alcohol para calentar. El baño era una palangana de zinc y el wc una escupidera o un lugar en el propio campo.

Fotografía de la escuela en los barracones (año 1956), que estaba
donde hoy día está la tienda Hipercine.



Estas dos fotografías muestran el aspecto del pueblo en construcción.



El Decreto de 28 de octubre de 1955 regula el régimen local transitorio de los nuevos pueblos construidos por el INC y establece:

" Prevista en una gran parte de los Planes de Colonización aprobados
por el Gobierno la creación de nuevos poblados para albergar (...) familias
de colonos y obreros agrícolas (...) hasta que dichos cultivadores
amorticen el valor de sus lotes y alcancen la condición de propietarios ". 

El Decreto responde a la necesidad de normativizar algo que no recogía la Ley de Régimen Local, que solo contemplaba los casos de traslado forzoso pero no los de colonización propiamente dicha.
Estos nuevos poblados de colonización concertarán con el respectivo ayuntamiento (en el caso del Coto, con el ayuntamiento de Bornos) el pago de un cupo alzado por todos los impuestos municipales, sin que su importe pudiera exceder del 20% de lo anualmente recaudara por este concepto fiscal la nueva población.
Un primer proyecto ubicaba el poblado en el margen izquierdo de la carretera Villamartín-Las Cabezas, pero ello creaba una distancia demasiado grande entre el poblado y las diferentes fincas de plantaciones (Las Pitas, Cantarranas, el Cañuelo...). Por eso, para dejarlas a una distancia de solo 2'5 kms., finalmente, se decidió su emplazamiento actual.

Otra curiosidad: el primer nombre que recibió el poblado fue Valderrama.

No es hasta el 27 de abril de 1961 cuando se produce la inauguración oficial de Coto de Bornos, con la visita de Franco. Según noticia de prensa de la época:

" El Caudillo se dirigió a la finca 'Coto de Bornos', adquirida por el INC.
En su parte de secano, tiene asentados 215 colonos y se han realizado en ella
obras para la transformación en regadío (...)
Después, el Ministro de Agricultura ofreció un almuerzo en honor de S.E. El Jefe
del Estado en el Cortijo 'Las Pitas' (...) "

El 13 de agosto de 1964 se inaugura la parroquia de San Juan de Ribera, que actualmente presenta esta imagen:

Aspecto actual de la Iglesia de Ribera y de la plaza.


A lo largo de la década de 1990 se fue cambiando la fisionomía de algunas de las viviendas y se fueron construyendo otras a gusto de los compradores de sus terrenos: 40 de ellas -levantadas entre 1995 y 1997- de protección oficial, 20 de las cuales tuvieron que ser desalojadas por problemas estructurales de grietas que no se consiguieron solventar hasta la entrada de la nueva corporación local de Izquierda Unida el pasado año 2016.

En 1994, el ayuntamiento de Bornos concluye la construcción del Centro de Día de Mayores, arriba del cual se sitúan en un principio el Centro de Salud y algunas dependencias municipales.

En 2005, el Centro de Salud se traslada a donde está actualmente, y que en su momento estaba el germen de la biblioteca, junto a un "todo a 100".
Un año después, en 2006, la biblioteca municipal como tal pasa a formar parte de esas mismas dependencias municipales y hasta la actualidad se mantiene ahí. Fue inaugurada oficialmente el 11 de enero de 2007.

Entrada a la biblioteca.

Entrada a las dependencias municipales, entre la que está la biblioteca.




Tríptico Carta de Servicios de la Biblioteca, la fotografía de la vista aérea de Coto de Bornos también 
es obra de David Amarillo López.